LA FAMILIA FIERRO REALIZA SU TRADICIONAL PEREGRINACIÓN A LA BASÍLICA DE GUADALUPE

Por Graciela Tenorio.

Como cada año, la Familia Fierro realizó su tradicional Peregrinación a la Basílica de Guadalupe para dar gracias por las bendiciones concedidas durante 365 días de trabajo.

En entrevista exclusiva con Periódico LEO, Alejandro Fierro, manifestó que las organizaciones que dirigen, “José  María Morelos y Pavón  y Organización de No Asalariados de la Calle de Cobre en Venustiano Carranza”, con más de tres mil agremiados, les acompañan cada año en este “recorrido de fé y agradecimiento a la Virgen de Guadalupe, a la Virgen de La Merced y a nuestro Señor Jesucristo”.

“Es una tradición que nos heredó mi señora madre, Rosa Fierro, y mis cuatro hermanos y yo, la mantenemos viva porque es una enseñanza para nosotros y para quienes nos seguirán, que es justo agradecer por el bienestar que recibimos al trabajar cada día con la fuerza y salud que Dios nos concede” expresa Alejandro.

Durante su peregrinación, se sumaron vecinos motivados por el danzar de la Comparsa de Chinelos La Unión, quienes acompañados de música de Banda se entregaban a los observadores invitándolos a participar de las tradiciones que los hacen sentirse orgullosos de ser mexicanos, como nos lo comentaron Itzel y Gael, algunos de los abanderados que integran la asociación. Pues cabe mencionar, que un importante número, desde pequeñitos hasta adolescentes, integran el grupo de abanderados que acompañan a la organización de la familia Fierro.

Parece fácil decidirse a caminar desde su ubicación en Candelaria hasta la Basílica, pero sólo “a quienes nos mueve la fé, se nos facilita el andar, el danzar y hasta el cantar para dar gracias a Dios; todo lo que hacemos lo hacemos de corazón, es la única forma que conozco desde que me integré a la Comparsa de Chinelos” comenta emocionada Iris, quien añade, “el danzar lo tenemos en la sangre, viene con nosotros desde que nacemos para poder dar alegría a los demás”.

Resguardados con vehículos, motocicletas, una ambulancia y personas a cargo de vigilar el adecuado avance del contingente, hicieron sólo dos descansos para refrescarse y pedir “fuerzas para llegar con bien”.

Como parte de su tradición, al llegar a la Basílica de Guadalupe, entregan miles de canastas con víveres que “seguramente servirán para ayudar a los necesitados”, y después de ser recibidos por el párroco, formaron una cadena humana para hacer llegar a los pies de la Morenita del Tepeyac, su humilde ofrenda.

Con total respeto, escucharon la homilía, donde se les dio mención especial por su acto de bondad y generosidad, así como también la bendición para que su siguiente año de trabajo, lo continúen con salud, hermandad y la fuerza necesaria “en estos tiempos tan difíciles para todos” señaló el Sacerdote.

Así después de consumado el acto religioso, la organización de la Familia Fierro, se dispuso a regresar a sus fuentes de trabajo, renovados en su “fé, nuestro cuerpo algún día desaparecerá de este mundo, pero queremos dejar a los nuestros, este granito de arena, para que nuestras tradiciones, nuestras costumbres, también las hagan de ellos y así sea mientras Dios quiera y podamos volver aquí a dar gracias”.