“Danza” de números para reconocimiento de Pueblos y Barrios, entre instituciones y los desacuerdos de quienes son y quiénes no en la Ciudad de México, atenta contra la diversidad cultural: Dip. Andrea Vicenteño
- ”Danza de números”, violenta derechos de grupos indígenas, pueblos y barrios originarios.
- Los disensos hasta de cuántos son, los hace víctimas hasta de voraces inmobiliarias: Vicenteño Barrientos.
Le debemos a los pueblos, barrios originarios y a los grupos indígenas, primero acordar entre Poderes, cuántos son y quiénes para frenar hasta la voracidad y embates de inmobiliarias que los despojan en la Ciudad de México. No lograr consensos ni en números, aceptémoslo, seguirán sin respetarse sus derechos, no sólo de la ley que los protege, sino de la misma Carta Magna, advirtió la diputada independiente, Andrea Vicenteño Barrientos.
La legisladora reconoció que hay “danza” de números e inconsistencias, entre instituciones y autoridades, que violenta cumplir la propia constitución.
La vicepresidenta de la Comisión de Pueblos, Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, destacó que ni en todo el país hay consensos sobre el número de pueblos indígenas .
Vicenteño Barrientos, especificó, que para la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) son unas cifras y para el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), otras.
Son incoherencias de datos hasta para sus derechos políticos, porque el Instituto electoral capitalino, sólo reconoce 48 pueblos, barrios y comunidades residentes indígenas. Mientras el gobierno de la ciudad, en su último padrón, publicado en la Gaceta oficial, dice que hay 200, es decir, no existen datos certeros que permitan proteger sus derechos.
El mismo Censo de Población y Vivienda 2010, establece seis millones 695 mil 228 hablantes de lengua indígena. En los hechos, precisó, en su intervención en la mesa uno de participación política sobre el análisis de la respectiva ley, se identifican como indígenas más del doble, porque un gran número de indígenas migraron de sus comunidades con su identidad a las zonas urbanas de la ciudad.
La vicepresidenta, subrayó que hay disensos y no corresponde al Estado definir, sino reconocer y aceptar la libertad de esos grupos a identificarse, por tener vínculo cultural, histórico, político y lingüístico.
Se viola, agregó, su libre derecho a la autodeterminación y a considerarse pueblos, barrios y grupos indígenas. Lo que lleva a la inconstitucionalidad y a la inconvencionalidad del actuar de la autoridad, incluso ante convenios internacionales.
“Intervenir las autoridades a criterio propio para definir y peor aún, aplicar requisitos para decidir quiénes son sujetos titulares de derechos ¡Violenta! ese reconocimiento jurídico que ya tienen por el hecho de ser mexicanos. Le debemos a todos esos grupos, una visión más crítica, para determinar, dónde se falla, si en lo legal o en su cumplimiento”, detalló.
Esa danza de números para su reconocimiento entre instituciones y los desacuerdos de quienes son y quiénes no en la Ciudad de México, atenta contra la diversidad cultural.
“De ahí, debemos partir, de aceptar su reconocimiento sin ¡Trámites! Ni etiquetas que le den ¡Aval! para reconocerlo”, subrayó.