Informe Mundial de UNODC sobre Trata de Personas: las crisis cambian los patrones de la trata de personas y dificultan la identificación de las víctimas

VIENA, 24 de enero (Servicio de Información de las Naciones Unidas) — Se ha detectado un menor número de víctimas de la trata de personas a pesar de que la pandemia por COVID-19 y otras crisis han aumentado la vulnerabilidad a la explotación, según el último Informe Mundial sobre Trata de Personas, presentado hoy por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

El número de víctimas detectadas a escala mundial descendió 11% en 2020 con respecto al año anterior, debido al menor número de detecciones en países de ingresos bajos y medios. La pandemia, además de reducir las oportunidades de actuación de los tratantes, puede haber debilitado la capacidad de las autoridades encargadas de la aplicación de la ley para detectar a las víctimas.

“Este último informe muestra cómo la pandemia ha aumentado la vulnerabilidad a la trata de personas, mermando aún más la capacidad para rescatar a las víctimas y llevar a los delincuentes ante la justicia”, declaró Ghada Waly, Directora Ejecutiva de UNODC. “No podemos permitir que las crisis agraven la explotación. Las Naciones Unidas y la comunidad de donantes tienen que apoyar a las autoridades nacionales, sobre todo en los países en desarrollo, para responder a las amenazas de la trata, e identificar y proteger a las víctimas, especialmente en estados de emergencia.”

El séptimo Informe Mundial de UNODC sobre Trata de Personas abarca 141 países y proporciona una visión general de los patrones y flujos de este delito a nivel mundial, regional y nacional, basándose en los casos detectados entre 2017 y 2021. Los hallazgos se basan además en el análisis de 800 resúmenes de casos judiciales y van acompañados de recomendaciones detalladas para las personas responsables de formular respuestas eficaces.

Durante la pandemia se detectaron menos casos de trata de personas con fines de explotación sexual, ya que se cerraron los espacios públicos y las restricciones conexas pueden haber desplazado esta modalidad hacia lugares más ocultos y menos seguros, lo que dificulta la identificación de las víctimas.

A nivel global, el número de condenas por el delito de trata de personas también disminuyó 27% en 2020 con respecto al año anterior, con descensos más pronunciados registrados en el Sur de Asia (56%), Centroamérica y el Caribe (54%) y Sudamérica (46%), acelerando una tendencia a más largo plazo registrada por UNODC desde 2017.

El análisis de casos judiciales que se presenta en la informe muestra además que las víctimas de trata de personas, cuando son identificadas, escapan de los tratantes por su cuenta y, de hecho, son “auto rescatadas”: hay más casos de víctimas que escapan y denuncian a las autoridades por iniciativa propia (41%) que casos en los que las víctimas fueron localizadas por las autoridades (28%), miembros de la comunidad y la sociedad civil (11%). Esto es especialmente alarmante si se tiene en cuenta que muchas víctimas pueden no identificarse como tales o temen demasiado a sus explotadores como para intentar escapar.

El informe detalla también cómo la guerra y los conflictos ofrecen oportunidades que los delincuentes pueden aprovechar. Muestra que la guerra en Ucrania está elevando los riesgos de trata de personas para la población desplazada. La mayoría de las víctimas resultantes de los conflictos tienen su origen en países de África y Oriente Medio, donde son objeto de trata.

Al desglosar las estadísticas por regiones, el informe muestra mayores niveles de impunidad en África subsahariana y el Sur de Asia. Los países de estas regiones condenan a menos tratantes y detectan a menos víctimas que el resto del mundo. Al mismo tiempo, las víctimas de estas regiones son identificadas en una gama más amplia de países de destino que otras.

El Informe Mundial sobre Trata de Personas 2022 también examina casos judiciales que muestran que las mujeres víctimas son sometidas a violencia física o extrema a manos de los tratantes en una proporción tres veces mayor que los hombres, y los niños casi dos veces más a menudo que los adultos.

Al mismo tiempo, las mujeres investigadas por trata de personas tienen también muchas más probabilidades de ser condenadas que los hombres. Esto sugiere que el sistema judicial puede discriminar a las mujeres, y/o que el papel de las mujeres en las redes de trata puede aumentar la probabilidad de que sean condenadas por el delito.

Video: https://www.youtube.com/watch?v=dyDV4yL6miI