COMERCIANTES INSISTEN EN QUE LA CENTRAL DE ABASTO EN IZTAPALAPA ES INSEGURA, ANÍBAL CAÑEZ RECLAMA MÁS SEGURIDAD

Sí bien la Central de Abasto ha registrado una baja en el delito de extorsión, el robo de autopartes en el estacionamiento, los asaltos dentro y en las inmediaciones siguen latentes, así como el ingreso de armas que no cesa para amedrentar a empleados o comerciantes que acuden a surtirse. 

Así lo expresó este miércoles, el diputado local Aníbal Cañez Morales, quien solicitó al secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, reforzar la seguridad en sus alrededores y zonas de aduana, con objeto de garantizar la seguridad para los más de 500 mil visitantes que acuden diariamente.

“El sistema de cámaras de este lugar tiene puntos ciegos que son aprovechados para delinquir; estamos solicitando un informe a la coordinación general sobre el funcionamiento de las cámaras y lectores de placas, así como el número de policías asignados”.

Por muchos años, este lugar era punto de distribución del crimen organizado, las extorsiones eran diarias y además, se ajustaban cuentas en las bodegas entre delincuentes; hoy, ya no se denuncia pero varios ilícitos continúan.

Aníbal Cañez comentó que, durante sus recorridos por las colonias de Cuauhtémoc, la gente le ha expresado que han sufrido de asaltos y amagos cuando acuden a la Central de Abasto, pero no denuncian porque es “una burocracia infernal” y al final del día, no hay imagen, no hay delito que perseguir y las víctimas regresan a su casa asustadas. 

“Por eso demandamos más seguridad pública para este lugar, el arribo de más policías y quioscos de la Fiscalía capitalina para hacer la denuncia en el momento y en el lugar, además de que se cuente con efectivos de investigación para actuar en tiempo real”.

Añadió que es un tema importante, ya que, entre las  caminatas que ha tenido por la alcaldía, dueños de establecimientos dedicados a la venta de fruta, verdura y productos de la canasta básica, refieren que sus compras las hacen en la Central de Abasto, pero van con temor a la delincuencia.

“Los dueños de estos negocios ya sienten temor de ir y es por eso, la exigencia de más seguridad en la zona tanto para ingresar, comprar y salir de ahí. Llevan importantes sumas de dinero y algunas veces, regresan sin esos recursos y sin la mercancía porque son víctima de robo”.